Fui, cazador de mariposas. Fui, el sicario de las rosas el tonto que dejaba a medias al porvenir. Fui, el rival de la costumbre pieles nuevas, el placer por descubrir la obsesión de subir hasta la cumbre de plantar otra bandera y bajar pronto de ahí. Hubo flores de una sola vez, nunca agradecí lo suficiente aquellos besos, sé que no los supe devolver.
Sé que no fui bueno, que con estas manos destruía la primavera. Sé que estaba huyendo a ninguna parte y no dejé que me quisieras. Sé que fui dejando mil vidas cruzadas.
Fue mi amor propio por el suelo, fue el deseo junto al miedo a sentir, y dejé a mi paso un reguero de regalos rechazados corazones sin abrir. Fue el temor al óxido y a nuevo desengaños, no, no hubo ni una piel sin estrenar. Fue por evitar que alguien supiera hacerme daño aunque mi vida ya no daba más.
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