Un año compartiendo cama y desvelos
sudores imposibles, whiskys con hielos
y nada nos hacía más felices
que una buena ración de canciones tristes.
Antes de convertirnos en algo roto
dijimos chao, adiós, mil gracias, hasta pronto
Ella me repetía: "Nada es eterno,
ya encontrarás a otra pa' tus inviernos"
No hay comentarios:
Publicar un comentario