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4/10/12

Otoños

Ya solo quedan los demonios, la propina y los escombros.

Caemos como plumas, olemos el fondo y nos quedamos cortos. Es tiempo de autodestrucción, de disparar sin adornos, prenderé fuego al colchón, que reventó nuestros otoños. Porque no existen tumbas de dos, porque el adiós se siente en vena, amamos lo que perdimos, queremos lo que envenena y así nunca nos salen las cuentas.

Ya no nos saca nadie a hombros, la vanidad, los dobles fondos, quemamos las alturas, besamos el polvo y nos calamos hondo. Me agarré a la inspiración, que me dejó nuestros demonios.

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