Parece que somos libres. Que somos dueños de nuestra vida. Pero en realidad la vida es nuestra dueña. Ella, con su amigo destino, nos lleva por unos caminos y otros, sin nosotros poder hacer gran cosa por cambiarlos. Es cierto que podemos elegir pequeñas cosas como rojo o azul. Pero no podemos elegir que cosas elegir. Somos victimas del destino al final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario