A veces, no hay dolor más fuerte que el no causado, el no sentido y el no vivido. Entonces, es cuando uno se da cuenta de que lo que hace daño no es el sufrimiento, sino el vacío. El hueco de las conversaciones nunca habladas cuando sin esperarlo te viene a la memoria un recuerdo. El espacio sin rellenar de ese beso no dado. A veces es un hueco de abrazo el que se siente. Notas como un regazo vacío te rodea. Algo que debería estar y no está, y que duele. Comienzas a pensar y te das cuenta de que eres puro hueco, agujero negro en estado puro.
Pero como siempre, lo peor es pensar lo que pudo haber sido, aunque tuvieses la certeza de estar haciendo lo correcto. Ahora se ve diferente. Y en solo 4 dias se vera aun peor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario